Turquía: la preocupante debilidad de la perspectiva revolucionaria

Algún moreno de acá de la región mexicana escribió estas lineas para compartir información y debates sobre los recientes hechos en la región turca, les compartimos…

-Antagonismo-

Desde  los recientes acontecimientos en el Estado Turco: la preocupante debilidad de la perspectiva revolucionaria

Ayer 15 de julio, como han expuesto todos los medios de comunicación del capital, hubo un Turquiaintento de golpe de Estado en Turquía. -Fue una “fracción del ejército”- ha informado el primer ministro Binali Yildirim, y confirmado después por el asesino y presidente  del Estado Turco Recep Tayyip Erdoğan. Según ellos los militares seguían al  predicador islamista y también gran capitalista Fethullah Gülen para derrocar al actual presidente e instaurar una “república democrática y laica según los principios Kemalistas” (es decir, principios de Mustafa Kemal Atatürk primer asesino presidente en 1923 de la entonces recién formada República de Turquía).

El ejército contaba con  la falta de legitimidad del presidente  entre la población de las ciudades sitiadas: la capital Ankara y la enorme Estambul, pero las tropas se encontraron con algo totalmente diferente. Los militares fueron detenidos (sospechosamente fácil)   por los seguidores del partido del presidente, el Partido de la Justicia y el Desarrollo:   Adalet ve Kalkınma Partisi (AKP), éstos junto con la policía han salido a las calles a enfrentarse y detener a los militares sublevados. En las repetidas imágenes de los acontecimientos en los medios de comunicación puede verse a un grupo del ejercito detenido en el puente que conecta la parte asiática y la europea de Estambul, siendo acorralados, humillados y torturados por los seguidores de Erdoğan; en otros escritos de compañeros organizados en Turquía se lee que los han decapitado también.

En Turquía el servicio militar es obligatorio, tengas 18 o 49 todos los hombres en Turquía ya sea para pedir empleo, papeles o casarse necesitan cumplir con el servicio militar. Los jóvenes que lo presentan pueden ser enviados tanto a operaciones de la OTAN (ya que Turquía es uno de los miembros) o, bien, a combatir y masacrar a poblaciones kurdas en el sureste del país. La abstención consiente y organizada es importante entre los proletarios de la región, pues evidentemente sólo tienen dos opciones: rentarse como mercenarios a cambio de aceptación social y papeles que les permitan ser explotados por medio del trabajo, o la cárcel y el empobrecimiento. Tal es la libertad en el capitalismo.

Por otro lado,  desde las revueltas del 2013 en Gezi Park  y con el creciente apoyo por parte de distintas facciones izquierdistas y ultra izquierdistas a la “causa kurda”,  la imagen del mandatario se ha ligado recurrentemente al fascismo, y su popularidad parecía haber recaído entre las cúpulas occidentales y entre la misma población del estado Turco. Las organizaciones de la socialdemocracia en Turquía se han pronunciado desdeñando tanto el golpe de Estado como la masacre perpetrada por simpatizantes de Erdoğan. Un ejemplo de estas denuncias son las de la Confederación Democrática del Kurdistán: Koma Civakên Kurdistán (KCK )[1] que son, evidentemente, similares a las del ejército: una acusación a la poca democracia en Turquía,  la creciente guerra contra el pueblo kurdo  por parte del gobierno fascista de Erdoğan y, la necesidad de un proceso democrático, del cual ellos se ven como representantes, obviamente. Las mismas consignas eternas de la socialdemocracia, representante del polo izquierdo del capitalismo.

Turquia1Después del fallido golpe, la situación se extendió por  los barrios de la ciudad de Estambul. El llamado de Tayyip Erdoğan desde el canal de televisión CNN Türk a sus simpatizantes, a la policía y a los habitantes en general se convirtió en toda una campaña de Yihad. Las cientos de mezquitas que extienden cotidianamente el llamado a la oración en Estambul, propagaron el llamado a parar el golpe y también a cazar a los militares. Los seguidores del gobierno se dispersaron para atacar a gente en barrios donde es socialmente aceptado beber, o en barrios donde hay presencia activa y armada por parte de organizaciones de guerrilla urbana[2] . La confrontación parece ahora convertirse en celebración. Los simpatizantes con el gobierno toman las calles y las principales plazas alzando banderas turcas, Erdoğan asegura que el golpe fracasó y que los responsables serán cazados y castigados; serán los que faltan, pues pueden observarse en fotos a militares vapuleados y tirados por las calles principales. El gobierno triunfal se envalentona y se reafirma como protector indiscutible, cuando previamente había sido cuestionado por distintas líneas de oposición, y por la guerra del proletariado kurdo que continúa bajo su yugo y el de sus organizaciones izquierdistas. Nada pinta para bien.

Pero más allá del escándalo y la falsa alarma que causa entre la gente de otras regiones (como en la nuestra, por ejemplo), lo realmente preocupante es la debilidad presente en nuestra clase. Parece que de nuevo ese intento de golpe de Estado en Turquía no es más que los destellos enceguecedores que recibimos como dosis diaria de violencia ajena.  Me refiero a que todos los días vemos enfrentamientos militares, masacres, bombardeos y asesinatos contra proletarios de todo el globo y cada vez más, reafirmamos al pestañar expectantes, lo ajenos que nos son, su dolor, su resistencia, su sufrimiento y combate. Nuestra segregación no es la barrera física y geográfica con una parte tan lejana como la región denominada “medio oriente”, o lo lejano que parecen esos proletarios que guerrean entre las fronteras del Estado turco,  el iraquí o el sirio. No,  nuestra segregación es la negación ideológica de nuestra clase, el proletariado. Es algo que ha sido profundamente interiorizado en nuestra generación y es parte de las victorias históricas del capital para incomunicar e impedir la coordinación de nuestra clase en fuerza contra el capitalismo. En resumen, para hacernos  incapaces de asumir una sola guerra mundial contra ellos.

El escenario proyecta las sobras de la debilidad e incapacidad de acción para todos nosotros. A contra luz solo vemos las siluetas de distintos polos del capital pelearse por quién gestionará de mejor manera la explotación. Pero desde las sombras podemos detenernos y expresar la furia que nos origina ver a tantos miembros de nuestra clase orillados a servir como carne de cañón en este teatro de muerte. Proletarios representados por sus organizaciones islámicas,  sus organizaciones gubernamentales, militares e izquierdistas que dictan matarse mutuamente. La debilidad de nuestra clase en todo el mundo para coordinarse, presentar fuerza y solidaridad en momentos como estos es reflejada. Ahí donde somos fuertes la extensión y propagación de nuestra perspectiva crecerá en forma y fondo, rompiendo barreras geográficas e ideológicas, nos hermanará con revolucionarios en Grecia y en Francia, en Chile en Brasil, en Oaxaca en Chiapas, desde Turquía hasta México, en todos lados. Mientras seamos más débiles la solidaridad será un escrito, una imagen, una representación… seguirán ganando terreno y la coordinación entre revolucionarios serán ánimos para la supervivencia diaria. La guerra es hoy y la perpetúan diario contra nosotros, aquí y allá. Organicémonos, coordinemos a la clase, compartamos perspectivas para la  experiencia y acción. Ahora o nunca. Comunismo, Anarquía… o muerte.

[1] El Koma Civakên Kurdistán es el órgano político que busca poner en práctica los ideales del “confederalismo democrático”, está compuesto por una serie de organizaciones y partidos políticos, dentro de las cuales se encuentra el Partido de los Trabajadores Kurdos: Partiya Karkerên Kurdistan (PKK) principal partido que desde los 70´s, bajo una línea Marxista-leninista, ha pugnado por la instauración de un Estado Kurdo y que en los últimos años ha cambiado por un eje político basado en el “confederalismo democrático” de Murray Bookchin. Esta tendencia ha hecho que muchos anarquistas alrededor del mundo vean con ideologizada simpatía la lucha en el Kurdistán.

[2]  El Partido Revolucionario de la Liberación del Pueblo-Frente: Devrimci Halk Kurtuluş Partisi-Cephesi  (DHKP-C) es la organización Marxista-leninista de Guerrilla urbana que se encuentra en distintas partes de Turquía también existen grupos armados ligados al PKK. En las imágenes de los acontecimientos durante el golpe de Estado  se puede observar  proletarios armados en los barrios de Gazi Mahallesi y Okymeydanı.

 

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