¿Alguien dijo corrupción? Breves reflexiones frente a la polémica

Extraído del Anti-capital #1

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CorrupcionUna vez más, aquí como en otras partes del mundo, la corrupción se toma las pantallas, radios y portadas, como un escándalo mediático imposible de evitar.

Es más que sabido que toda las casta política y empresarial vive de los negocios turbios, el uso de sus influencias y la compra-venta de información, sin embargo ¿Por qué nos sorprendemos tanto cuando estos hechos salen a la luz? Si hiciéramos el ejercicio de enumerar los casos de corrupción (aquí y en el mundo), las denuncias o los reportajes a fondo que hace la prensa de vez en cuando –generalmente cuando su labor se ve cuestionada y su rol como defensores del capital se hace evidente- tendríamos una larga lista de casos e involucrados. Lamentablemente al parecer todo queda olvidado cuando el show ya no vende, el tema se chacrea o algún dueño o familiar del dueño del canal se ve afectado. Así la televisión vuelve a encajarse en el engranaje de su giro cotidiano: difundir la cultura basura y fomentar el miedo.

Pero muy al contrario a como los hechos se muestran, la cuestión de la “corrupción” supera completamente los límites impuestos por los booms mediáticos que van y vienen y lamentablemente para los defensores de este orden visibiliza cuestiones fundamentales que este sistema capitalista, como sistema de dominación y explotación, pretende ocultar.

La “corrupción” no es “algo” que ocurra de vez en cuando y que se puede mejorar cambiando a las autoridades correspondientes. Los hechos a los que se les enmarca como “corrupción” son en realidad actividades básicas y constantes dentro de los círculos de poder y no existe forma de fiscalizarla, por mucho que le duela a quienes aún creen que el sistema se puede reformar.

Aunque el Estado se esmere inmensamente en demostrar lo contrario, quienes administran la esfera pública, la clase política, y quienes son los dueños efectivos de la riqueza social, la clase capitalista, no son más que una sola clase con mismos intereses y actuando con plena conciencia de su unidad y proyección (la burguesía organizada), por ende es de lo más normal que estos dos sectores de una misma clase se relaciones por encima del aparataje burocrático y legal en búsqueda de mutuos beneficios. Que penta financie a la udi, las relaciones entre Acis y el pc, o que Lucksic le preste dinero fuera del conducto regular al hijo de Bachelet no son ninguna novedad para nadie (por más que algunos se hagan los sorprendidos), como tampoco sería novedoso que se transparentaran los lazos personales entre los distintos gobiernos y las empresas a las que les dan las concesiones de las obras públicas.

Todo el set estatal de la “transparencia”, de la mano con su discurso “anticorrupción” y todo el show mediático de juicios y los presos de Capitan Yaber no es más que eso: un show politiquero para lavar la imagen del sistema público, escondiendo lo fundamental de la cuestión (la naturaleza burguesa del estado) apelando a un “Estado puro” y limpio al cual se “debe” apuntar.

El mito burgués de la igualdad (ante la ley, de derechos, etc.), donde  el sujeto social es el ciudadano atomizado sin mayor interés colectivos que el del bienestar y progreso de la “nación” y desde donde el poder político justifica su posición como representantes de la sociedad, con casos como estos y tantos otros, se demuestra como la gran fachada donde la igualdad para los explotadores es el igual acceso a una vida completamente determinada por el trabajo asalariado, garantizado por los aparatos de la ley y la justicia.

Más que mal, ni el acceso a un juicio justo esconde que a la larga las cárceles no las llenan los “corruptos” (que roban millones todos los días) sino que los pobres, la ley no es el conjunto de estatutos desde donde la sociedad toda se rige sino el conjunto de limites donde se le permite mover al proletariado.

Por esto el sin sentido en el mejor de los casos o el grotesco descaro en su mayoría, de los políticos, que apelando a la honestidad o al querer hacer bien pretenden “combatir la corrupción” (con cuentas públicas por ejemplo a los Giorgio Jackson), esta es simplemente un reflejo de cómo opera la concentración de poder e información en esta sociedad o más claro aún: es un reflejo de la sociedad de clases. Esta pugna interburguesa es simplemente un show más de sus supuestas diferencias y frente a esto creemos que es necesario insistir en la crítica radical de esta sociedad capitalista como un todo, única forma de comprender las distintas contradicciones que se dan al interior del sistema mismo en toda su dimensión y no como cuestiones parceladas que se le “escapan”.

La corrupción y la mentira es lo que vivimos hoy día, creemos que el progreso nos traerá felicidad; creemos que el modo de vida del consumo y el “éxito” es el que nos permitirá desarrollarnos como sociedad. Pero la evidencia ya es clara y nos dice lo contrario: por mas progreso que haya, por más proletarios embobados en el consumo y el falso éxito la felicidad y desarrollo sigue siendo para una minoría bien especifica ¡nuestros patrones y gobernantes! Todo lo que la forma de vida capitalista nos ha traído realmente es contaminación, segregación, violencia, miseria y el deterioro constante de nuestras formas de vida. El sistema social del dinero (de la mercancía, del valor) corrompe lo que toca, desde nuestra salud, educación, sexualidad, alimentación, etc.

Seamos tajantes: o cambiamos todo o no cambiamos nada. El espectáculo farandulesco de las discusiones entre burgueses seguirá mientras su condición de ricos siga existiendo. Basta de migajas y maquillajes del capital ¡Destrucción del estado y el trabajo asalariado! ¡Comunismo y Anarquía!

 

 

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