Cuerpos Remotos

Cesare Battisti*
15/05/2020
* Ex-miembro de los Proletari Armati per il Comunismo a finales de la década de 1970. Recluido con cadena perpetua en la prisión de Oristano desde el 14 de enero de 2019.
Covid192020El capital se reproduce sobre sus propias obscenidades. En 2005, el científico Anthony Fauci advirtió al gobierno de los Estados Unidos que pronto tendríamos la primera pandemia de infección pulmonar debido a los ataques al ecosistema, y que le seguirían otras infecciones. Desde 2005, el orden mundial establecido sobre el crecimiento económico a toda costa ha hecho todo lo posible por hacer realidad el desastre ampliamente anunciado.

Si en la oscuridad del COVID-19 difundimos teorías de conspiraciones y estragos planeados, ciertamente no ayudaríamos al mundo a entender lo que nos está sucediendo. Sin embargo, hay que reconocer que los que pudieron y no hicieron nada para evitar el pandemónium han tomado una posición sospechosa.

Nunca antes los señores de la guerra declarada al planeta Tierra habían logrado llevar el deseo de seguridad de los ciudadanos a tal punto que los hicieran aceptar el encarcelamiento masivo preventivo. El lockdown, como se suele decir: una expresión que en los Estados Unidos significa nada menos que la segregación. Donde la acción de la policía y el ejército en las calles es esencial para disuadir a los habituales “incontrolables”. Y aquí nos quedamos todos en casa, incluso moralizando a los que se atreven a expresar cualquier duda sobre la eficacia y, eventualmente, el verdadero propósito de tales maniobras.

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¡VIVA LA REVUELTA!

De Panfletos Subversivos

Anónimo
1 de junio de 2020

Tras otra noche de revuelta en las calles de Estados Unidos por el asesinato de George Floyd, el presidente Trump desde un bunker en la Casa Blanca anuncia que designará a “Antifa” como organización terrorista. Este señalamiento busca a encuadrar a un movimiento (sin mayúsculas) espontáneo y multiforme en una Organización, asignándole no solo una ideología sino también un funcionamiento jerárquico y acorde a las lógicas estatales.

Una vez más, el terrorismo es utilizado como coartada para la criminalización de amplios sectores en lucha, que a su vez exceden completamente al “antifascismo”. Pero además de denunciar y luchar contra la avanzada represiva que esto significa, es necesario rechazar la polarización que se busca instalar en el seno de la lucha.

La falsa elección entre la economía y la vida impuesta a partir del Covid-19 hizo resurgir la clásica polarización burguesa entre liberalismo económico e intervencionismo estatal. Esta última, a su vez, se ha codificado de diferentes formas según la región. Generalmente como progresismo y derecha, e incluso llegando a hablar de fascismo, como en Brasil y Estados Unidos. No vemos ninguna casualidad en que se apele al antifascismo como canalización de una revuelta que no pueden controlar.

Revueltas en las inmediaciones de la Casa Blanca, Washington D.C.

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[Covid19] Del control social al control mental

Pandemia2020-1De Panfletos Subversivos

Que existe una cosa que se llama control social, por el cual se vigila, dirige y conduce al grueso del cuerpo de una sociedad hacia una serie de conductas convenientes para los gobiernos y otros poderes, es más que evidente. Diversas tendencias políticas denuncian el hecho desde hace décadas y muchas disciplinas estudian el cómo y el por qué de dicho control social. El tema básicamente es que la población se esté calladita mientras la putean sus dirigentes y otros parásitos, o si se harta, que su hartazgo se canalice a través de una protesta mansa y redirigida de la cual dichas élites puedan sacar provecho, o al menos conseguir que sea lo menos dañina posible para sus intereses. Espectáculos de masas, modas, líneas de pensamiento (salidas de las universidades), dispositivos tecnológicos, drogas, todo tipo de ocio e incluso la salud o el trabajo y las condiciones materiales son los elementos de control social más potentes, pero no los únicos.

El deporte hace que estemos más pendientes de quién ficha por qué club o del último partido que de nuestros propios problemas, así podemos ver cómo hay miles de personas que atraviesan un continente para ver un espectáculo deportivo, o que llegan a realizar manifestaciones contra los árbitros de fútbol mientras la miseria o la injusticia (o ambas) les explotan en la cara. Una manera de desfogar… como quien va al gimnasio o quien busca pelea un fin de semana en la puerta de una discoteca. La moda o las redes sociales nos van a hacer estar más pendientes de la dieta que hay que llevar porque es guay o supermegarrespetuosa con el medio ambiente, o de quién enseñó el culo en su instagram, antes que estar pendiente de qué es lo que pasa con nuestra propia vida o de cómo nos la pisotean día sí y día también. Las tecnologías nos hacen dependientes, sumisos y estúpidos, modificando nuestro comportamiento al dictado de 180 caracteres, del pitido de un aparato o porque sin ellos cada vez podemos hacer menos cosas, además de que gracias a esas tecnologías podemos ver quién enseñó el culo en instagram o la final de la champions league. Modas modernas ideológicas hacen que te pelees con quien está jodido como tú antes de pelearse con quien dirige nuestra explotación y opresión. Y ni qué decir tiene cómo nos controlan a través del chantaje del trabajo (si protestas a la calle, hay mil como tú optando al puesto) o cómo nos llevan de las orejas a donde quieren con el tema de la salud, como por ejemplo matándonos de pánico con el coronavirus (que por cierto, ha apagado como por arte de magia los disturbios y revueltas en lugares como Chile, Líbano, Irán o Hong Kong, Bolivia e incluso ha rebajado la tensión en Catalunya).

CONTRA LA PANDEMIA DEL CAPITAL ¡REVOLUCIÓN SOCIAL!

De Proletarios Revolucionarios

pandemia2020El capitalismo está instalando el terror y la represión en todo el mundo en una operación sin parangón en la historia de la humanidad. Confinamiento de regiones, ciudades y países enteros, confinamiento masivo de seres humanos que son obligados a permanecer encarcelados en sus propias viviendas, suspensión de los miserables derechos ciudadanos, vigilancia, seguimiento y procesamiento de los movimientos de la población a través de todo tipo de tecnologías (smartphones, big data, inteligencia artificial…), despidos masivos, aplicación de Estados de emergencia, de alarma, de sitio, etc. Por todo el globo vemos extenderse una militarización de las calles para controlar y reprimir todo movimiento no autorizado. También vemos multiplicarse los ojos del Estado por medio de ciudadanos sumisos y atemorizados que vigilan cualquier pequeño incumplimiento o cuestionamiento de los decretos del mismo.1

Para apuntalar este escenario, los voceros del Estado nos ahogan con datos sobre la expansión de lo que la OMS ha denominado como “Pandemia del COVID–19”. La retransmisión de las cifras de infectados, hospitalizados y muertos, así como de las tasas de mortalidad y de las previsiones de contagio, acompañadas de imágenes de hospitales saturados y caravanas de coches fúnebres haciendo cola en la morgue, se suceden frenéticamente ante nuestros ojos con todo lujo de detalles mientras un constante desfile de políticos, científicos, milicos y periodistas nos introducen en una guerra contra un enemigo externo llamado coronavirus, presentado como el gran mal de la humanidad, como una pandemia que pone en peligro la vida de los seres humanos.

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¿No salgas de casa?  

…El profundo sentimiento de sentirse constantemente extraño y desamparado, la continua preterición, la persistente inseguridad de vivir… “El hijo del pobre, hoja juguete del viento”. O R

DSCN7963Nos quieren aún más separadas, más aisladas las unas de las otras, quieren apresarnos aún más en nuestra individualidad. Ante la crisis sanitaria solo puedes cuidar de ti mismo y de tu familia. Si sales, tú serás la culpable de llevar el virus a casa. Si mueren será tu culpa.

Y con este discurso exentamos de responsabilidades al estado, que buenos ciudadanos, que perfectos seres humanos, no abarrotemos sus hospitales, esos solo son para quiénes pueden pagarlos, nosotras hay que morir solas y aisladas en nuestras casas, en las calles, en nuestras cárceles. Todas tenemos un Guayaquil en nuestros barrios. Colapsan servicios que debería el Estado ser garante, ahora en lo real, ahí lo tienen. Su voto democrático por una muerte en el autoexilio de tu hogar.

Nuestra atomización ahora es palpable, abstraernos en este papel, en la red social, en nuestro miedo, en nuestra tristeza y lágrimas. Si algo aprenderemos de esta situación es que estamos más cerca de la ideología del capital, que está aún permea, incide, influye en la mente de la gente más radical, quédate en casa nos dicen, y asumimos como dictamen ante la parálisis del miedo espectacular, expectativas y confianza en nuestros gobernantes y nuestros sistemas democráticos tenemos. Hoy. Queremos que nos salven aquellos a quienes alguna vez lanzamos cocteles Molotov. Que risa y que rabia.

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Raoul Vaneigem: Coronavirus

Cuestionar el peligro del coronavirus es seguramente absurdo. Por otra parte, ¿no es igual de absurdo que una interrupción en el curso habitual de las enfermedades sea objeto de tal explotación emocional y despierte la arrogante incompetencia que una vez barrió la nube de Chernóbil de Francia? Por supuesto, sabemos con qué facilidad el espectro del apocalipsis sale de su caja para apoderarse del primer cataclismo que se produce, jugar con las imágenes del diluvio universal y conducir la reja de la culpa al suelo estéril de Sodoma y Gomorra.

RevueltasCarcelItalia

Revueltas en cárceles italianas a partir de la propagación del virus COVID-19

La maldición divina fue un complemento útil para el poder. Al menos hasta el terremoto de Lisboa de 1755, cuando el Marqués de Pombal, amigo de Voltaire, aprovechó el terremoto para masacrar a los jesuitas, reconstruir la ciudad según sus ideas y liquidar felizmente a sus rivales políticos a través de pruebas «protoestalinistas». No insultaremos a Pombal, por muy odioso que sea, comparando su golpe de estado dictatorial con las miserables medidas que el totalitarismo democrático aplica en todo el mundo a la epidemia de coronavirus.

¡Qué cínico es culpar de la propagación del flagelo a la deplorable insuficiencia de los recursos médicos desplegados! Desde hace décadas, el bien público se ha visto socavado y el sector hospitalario ha sido víctima de una política que favorece los intereses financieros a expensas de la salud de los ciudadanos. Siempre hay más dinero para los bancos y cada vez menos camas y cuidadores para los hospitales. Qué payasadas ocultarán por más tiempo el hecho de que esta gestión catastrófica del catastrofismo es inherente al capitalismo financiero que es globalmente dominante, y que hoy en día lucha globalmente en nombre de la vida, del planeta y de las especies a salvar.

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Las pandemias del capital

PandemiaDe Grupo Barbaria

Es difícil escribir un texto como este ahora. En el contexto actual, en el que el coronavirus ha quebrado ―o amenaza con hacerlo pronto― las condiciones de vida de muchos de nosotros, lo único que deseas es salir a la calle y prenderle fuego a todo, con la mascarilla si hace falta. La cosa lo merece. Si la economía está por encima de nuestras vidas, tiene sentido retrasar la contención del virus hasta el último momento, hasta que la pandemia es ya inevitable. También tiene sentido que cuando ya no se puede parar el contagio y hay que perturbar ―lo mínimo imprescindible― la producción y distribución de mercancías, seamos nosotros a los que se despide, a los que se fuerza a trabajar, a los que se sigue confinando en cárceles y CIEs, a los que se les obliga a elegir entre la enfermedad y el contagio de los seres queridos o a morirse de hambre en la cuarentena. Todo esto con los vítores patrios y el llamamiento a la unidad nacional, con la disciplina social como el mantra de los verdugos, con los elogios al buen ciudadano que agacha la cabeza y calla. Lo único que deseas en momentos como este es reventarlo todo.

Y esa rabia es fundamental. Pero también lo es comprender bien por qué está sucediendo todo esto: comprenderlo bien para pelear mejor, para luchar contra la raíz misma del problema. Comprenderlo para cuando todo estalle y la rabia individual se convierta en potencia colectiva, para saber cómo utilizar esa rabia, para terminar realmente, sin cuentos, sin desvíos, con esta sociedad de miseria.

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La violencia en manos de las violentadas es autodefensa

México. Marzo de 2020

     En recientes fechas hemos visto el aumento de movilizaciones, acciones y1 organización de mujeres en el mundo, denunciando las múltiples formas de violencia a las que nos intentan someter. A la par de esto las diversas formas de participación y denuncia se han comenzado a tornar antagónicas. Este antagonismo regido por una serie de valores que el feminismo liberal y blanco ha cultivado de manera oportunista en estas movilizaciones y se vuelca en el retorno a la vieja discusión sobre que: las violentas somos quienes desafiamos esos valores y nos cuestionan nuevamente ¿Qué ganamos al rayar una pared, al tirar una barda, al aventar una piedra, una molotov? NADA ¿Qué perdemos? Perdemos miedo, nos quitamos el asco que da recordar todas las veces que nos han tocado desde niñas, perdemos el cansancio que dejan los años buscando a nuestras hermanas, nos deshacemos de los golpes de tantos hombres que dejan marcada nuestra piel, escupimos en sus salarios de miseria y desempleos que hacen que apenas y nos alcance para darle un taco a nuestras hijas, sacamos el odio que le tenemos a las custodias que nos manosean para poder entrar a ver a nuestrxs presxs y las que nos sostienen mientras otros policías ejercen sus torturas sexuales a nuestros cuerpos dicidentes. Perdemos tantas cosas que lo hacemos cada vez más y con más fuerza, porque cada día cargamos con más y más de sus perversas formas de seguirnos arrinconando ¡¡¡Pero nos abriremos espacio!!!

     Y es que hemos entendido que el capital, el estado, la religión, el patriarcado son inherentes a cada una de nosotras. Al nacer nos los inyectan y es el chip que tenemos clavado muy hondo y que rige la manera en que nos relacionamos con otros seres que habitan el planeta.

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Pasamos a la ofensiva, comunicado desde Oaxaca

Oaxaca2020A Oaxaca, a la comunidad nacional e internacional; como mujeres autónomas, organizadas y autodeterminadas, comunicamos lo siguiente:

1.- El día de hoy, lunes nueve de marzo de dos mil veinte, sobre un puente peatonal de la ciudad, colocamos un lienzo con la leyenda: “Pasamos a la ofensiva. (8M, 9M) y la imagen de un águila devorando a una mujer.

2.- Que con esta acción, expresamos nuestra firme voluntad y compromiso de lucha por la vida libre, autónoma, gozosa y sin miedo de todas las mujeres mexicanas en contra de un sistema capitalista y patriarcal, qué en los últimos años se ha dedicado a señalar, desdeñar, polarizar, juzgar, revictimizar, criminalizar y perseguir a las mujeres que resistimos (y sobrevivimos) a todos los tipos de violencia en el ámbito público y privado.

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Gilles Dauvé: El surgimiento de “el problema sexual”

Serie Homo, una colección de textos sobre la homosexualidad escritos por Gilles Dauvé, publicada por DDT21 y traducida por Antiforma, otros textos de la serie los puedes encontrar AQUÍ.

“La serie Homo, obviamente, no pretende ser una historia de la homosexualidad. Sólo pondremos de relieve algunas etapas del desarrollo de esta categoría nacida en el siglo XIX.”

 

Série-Homo.-ddt21-Présentation¿Por qué la homosexualidad, categoría teorizada en primer lugar por sus defensores, fue rápidamente abordada por quienes querían reprimirla o “curarla”? La razón es que la modernidad capitalista separó la “sexualidad” del resto de la vida, produciéndola como una realidad aparte. Antes se censuraban las ofensas hechas a las autoridades, a la religión, y a la moral sexual, sin embargo el siglo XIX secularizó las costumbres. Pese a todo, y aún cuando el sexo sigue siendo un tabú, la sociedad capitalista lo trata como objeto de discurso y como un asunto de política pública, elevando la “sexualidad” a la categoría de un fenómeno al que no sólo se debe comprender, sino también enmarcar. En este sentido, la irrupción en la escena pública de la “homosexualidad” es inseparable del surgimiento del “problema sexual”.

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