Buenos Aires, Argentina: Algunas palabras acerca de las revueltas del 14 y 18 de Diciembre

De Contrainfo

Texto enviado por lxs compas conelfuegoenlaspupilas el 25/12/2017:

Argentina2017Y la rabia desbordó.

Y cabe aclarar que muchas de las que nos encontramos en la revuelta del Jueves 14 y lunes 18 de diciembre no estábamos para frenar la reforma jubilatoria sustentando medidas legalistas, muchos menos defendiendo derechos ciudadanitas. Estábamos por todo, estábamos por nada.

No estuve ahí rechazando la reforma jubilatoria porque rechazo las reformas, porque rechazo toda ley. No estuve ahí por los jubilados, porque detesto que una vida sin trabajo y de derecho al ocio se dé cuando las arrugas pesen y los huesos crujan.

Estuve ahí por que quise. Por odio a la policía y a toda autoridad. ¿Hace falta decir todo? ¿Qué busco romper las formas de relaciones normativas para crear otras? ¿Qué busco expandirme y potenciarme en la auto-determinación de mis deseos? ¿Hace falta más? La miseria, el dinero, el hambre, el humo, las fábricas, el aburrimiento, los dogmas, las drogas, la política, los políticos, las deudas, los deberes, el trabajo, la escuela, en resumen: el estado, el capital, la autoridad… ¿Hacía falta decirlo?

A la misma hora y en el mismo lugar.

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(Video) Leviatán

De Agitación Inmanente

“Toda la vida de las sociedades en las que dominan las condiciones modernas de producción se presenta como una inmensa acumulación de espectáculos. Todo lo que era vivido directamente se aparta en una representación.”

Nosotros no somos demócratas. Estamos en la búsqueda y en la lucha por la construcción de una sociedad en la que las relaciones humanas no vengan mediadas por el dinero ni por el ejercicio de poder sobre las otras, ésta es nuestra intención. Pensamos que hace falta hacer un análisis de lo que supone hoy en día la democracia, ya que viendo como la lógica en la que ésta se sustenta se filtra en muchos de los discursos de algunos de nuestros compañeros, se nos vuelve muy difícil una ruptura real con el sistema de dominación actual. Atacamos la democracia porque es la forma más precisa y perversa que toma el capitalismo a la hora de gobernarnos. Atacamos la democracia porque su potencia desmovilizadora consiste, en buena medida, en movilizarnos dentro de los amplios márgenes que no la cuestionan. Atacamos la democracia porque no hemos renunciado a cambiar el mundo, porque aún no nos damos por vencidas y somos capaces de desear situaciones colectivas que desconocemos y porque intuimos que la vida no se sitúa dentro de los márgenes de lo que hoy día es posible.

 

ANTIFASCISMO? NO, GRACIAS

Extraído de: Perspectiva Internacionalista

Recientes comentarios en la lista Intsdiscnet sobre ”La Marcha fascista en Berkeley”Urtasun (4/27/17) plantean una cuestión con la que, quienes están comprometidos en lucha contra el capitalismo, han disputado desde el antifacismo de los años 30.

Historicamente el ”Antifa”, o anti-fascismo, dentro del movimiento de los trabajadores se convirtió en el toque de clarín del Estalinismo, y la verdadera base de la Gran Alianza entre Stalin, Roosevelt y Churchill para – sí – aplastar a las potencias del Eje, y – sí- dividir el mundo entre el imperialismo Americano, el capitalismo Americano y su socio Británico, y las no menos imperialistas ambiciones de la Rusia Estalinista. La lógica del Anti-fascismo fue jugada en las calles de Barcelona y Madrid en los años 1936-37, incluso antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, cuando el Estalinismo aplastó a la clase trabajadora en España incluso antes de que Franco y los fascistas pudieran después, terminar el trabajo. El Anti-fascismo pasó a ser entonces, la base ideológica para la movilización de la clase trabajadora en la segunda guerra inter-imperialista, primeramente por su promesa de ”no a las huelgas”, en Gran Bretaña y los Estados Unidos, y luego por enviar a los hijos de la clase trabajadora de Gran Bretaña y los Estados Unidos a morir por su capital nacional, por las demandas del imperialismo Anglo-Americano y su alianza con Stalin. El Anti-fascismo entonces, fue históricamente la base ideológica de la respuesta capitalista a la gran depresión y su consiguiente agudización de los antagonismos inter-imperialistas. Su éxito pudo ser visto en el triunfo de los imperialismos Anglosajón y Ruso, desplegado ante la vista de todos en la destrucción sin sentido de ciudades indefensas como Dresden, Leipzig, Hiroshima y Nagasaki, cuando la guerra ya estaba militarmente ganada, y en la sujeción de media Europa a Stalin.

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-Coyuntura. -Podemos: manual de instrucciones.

-Los muros de la democracia. -Oriente Medio: ISIS, democracia y otras formas de barbarie.

-Principios. – Contra la democracia.

-El partido como Estado. -El partido como clase.

-Hilo Histórico. -¿Antifascismo?.

-Recensión. -«Portugal: ¿una revolución imposible?» -La Velvet: 50 años de individualismo.

-Comunidad de lucha. -GCI: «Notas sobre la democracia».

Germinal¿Quiénes somos?

Somos un colectivo comunista, una comunidad de lucha, de ideas, de afectos y cuidados. No somos un partido, porque el partido es algo mucho más amplio: atraviesa la historia de nuestra clase, niega las fronteras estatales, no puede reducirse a un grupo formal por grande que sea. El partido es el proletariado que se constituye en clase: su memoria, su proyecto de vida.

Por colectivo comunista, entonces, queremos indicar que nos comprendemos insertos en el movimiento real de nuestra clase hacia la comunidad humana, que sólo puede culminarse mediante un proceso revolucionario. Es este movimiento real al que llamamos comunismo y que se enfrenta a todas las fuerzas del capital, incluyendo a la socialdemocracia, que se reivindica a menudo bajo la bandera del marxismo o del anarquismo.

Luchamos contra toda forma de capital —democracia, trabajo asalariado, Estado, mercancía y dinero—, contra el patriarcado y la dominación de la especie humana sobre el resto de la vida en el planeta. El combate por el comunismo supone una negación inmediata y constante de todas estas formas de explotación y opresión: la revolución no cambiará las cosas del día a la noche, pero sólo puede triunfar si supone una lucha permanente contra el valor, el Estado y el patriarcado, un combate sin mediaciones por la transformación radical de las relaciones sociales y la restauración del íntimo vínculo de nuestra especie con el planeta. Sólo podemos terminar con un sistema que lleva a nuestra extinción mediante la constitución de un nuevo modo de ser social que, a falta de una palabra mejor, llamamos comunidad humana o comunismo.